Mamá del siglo XXI

Antes de convertirme en mamá siempre dije que cuando me convirtiera en una me iba a llenar tanto que no iba a necesitar nada más. Una vez que me convertí en mamá de Sebastian y después de varios meses de dedicarme de lleno sólo a él me di cuenta que no era lo único que quería en mi vida. No porque no fuera lo suficiente, no porque no fuera gratificante ni un trabajo de tiempo completo, sino porque como mujer del siglo XXI siento que tenemos un chip y una necesidad de independencia y de realización profesional diferente.

Siento que como mujeres que estudiamos, que nos preparamos de manera profesional y que hemos trabajado antes de convertirnos en no sólo mamás sino también en esposas, creo que tenemos esa espinita de tener algo nuestro grabado en el ADN. Por eso siento que hay un boom tan grande de mommy bloggers, de “ladies” con negocios propios, de mujeres que día a día buscan algo suyo aparte de la maternidad. También reconozco que existe otro porcentaje (igual de grande) de mujeres que si quieren ser sólo mamás y les aplaudo, no me lo tomen como ataque ni mucho menos. Simplemente hablo de este porcentaje de mujeres que buscan realizarse de manera profesional de la mano de ser mamás.

Créanme que para mi también llegó como balde de agua fría el darme cuenta que una parte de mi (Ambiciosa y determinada) no estaba realizada con sólo ser mamá. Que todo eso que soñé no era suficiente para mí y me sentí super culpable. Me tarde muchas semanas y meses en aceptar que quería empezar el blog y que quería “trabajar”. Para mí mamá creo que fue aun más shockeante que iba a dedicarme a algo más que sólo ser mamá.

Cuando nos convertimos en mamás siento que una parte de nuestro ser se queda en pausa y creemos que esto va a durar toda la vida, que nuestros hijos nos van a necesitar siempre, que siempre vamos a estar cansadas, dedicadas al 100% al cuidado de nuestros hijos, y muchas no comprendemos que tarde o temprano ellos van a salir adelante, ellos ya cada vez nos van a necesitar menos y nosotras nos podemos quedar estancadas en este loop. Creo que por eso es tan importante tener no sólo una vida de pareja sana sino también una “vida profesional” sana. Y le pongo comillas porque no necesariamente es un trabajo de 8 am-8 pm o un negocio propio, sino encontrar algo que nos llene esa parte de nuestro ser. En mi caso, encontré eso en el blog. Hay otras mujeres que lo encuentran vendiendo cosas que hacen ellas, otras más planeando cosas y así hay mil y un opciones para todas las que lo quieran y deseen.

Este tema no es fácil, es sumamente complicado encontrar el balance perfecto entre la maternidad y ser una profesionista. En mi caso, ha sido complicado encontrar el balance entre no descuidar a Sebastian y poder dedicarle tiempo al blog. Aunque parezca fácil no lo es, a veces necesito enfocarme y escribir o ir a eventos y es difícil hacerlo sin llevármelo entre las patas. Apenas esta semana me cayó el veinte que no puedo ir a todos los eventos que quiero ir ni puedo estar 24/7 contestando correos y comments en redes sociales. Literal me tuve que poner un hasta aquí y centrarme en lo que realmente quiero y me importa en estos momentos. Platicando con Derek me di cuenta que ahorita necesito darle prioridad al tiempo que paso con Sebastián y a sus horarios y rutinas, que por mas que quiera no puedo ir a todos los eventos que quiero ni hacer todo lo que me piden, que aunque parezca que le estoy poniendo una pausa a mi blog que solo tengo que ir un poco más despacio.

Este estira y afloja es parte de lo que nos toca como mamás también, nadie les dice eso a los esposos al final del día. Pero también creo que esta dinámica en la que el hombre se dedica sólo al trabajo esta cambiando, ahora ves más esposos y papás que van a comer a sus casas para darles un break a las mamás y estar con sus hijos. En las juntas de papás de los colegios, ya no sólo van mamás sino que se ven a los dos papás ahí a pesar de que es a medio día o en la mañana. Poco a poco los hombres también comienzan a impulsar esta parte emprendedora de las mujeres de hoy en día. Cuando le propuse a Derek empezar mi blog lo primero que me dijo fue: “¿Y cuando seas super famosa que vamos a hacer?” jaja (Tiene mucha fe en mi, déjenlo jaja) pero nunca me trató de convencer de no hacerlo sino que desde el primer momento me apoyó. Hablando con amigas muchas me han dicho lo mismo que su esposo no solo acepta sino también las impulsa en este sentido, y otras muchas que su esposo no está de acuerdo en que trabajen. Estos cambios que está viviendo nuestra sociedad no son de un día para el otro y no todo mundo cambia al mismo ritmo, pero creo que hemos avanzado mucho en los últimos años.

También agregándole al tema es que la vida se ha encarecido muchísimo en estos últimos años, lo que para nuestros papás era regalado conseguir con un sólo sueldo hoy en día apenas se logra con dos. Ya existen miles de acuerdos y distribuciones de gastos del hogar y cada quien sabe lo que está dispuesto o no a aceptar. Hay parejas y familias en donde sólo el hombre paga los gastos, otras que se divide en 50/50, y así hay muchas combinaciones aceptables. Entonces a veces este tema de vida profesional no es por decisión propia sino también por necesidad, y eso no lo hace ni menos válido ni menos importante.

Cada una sabe lo que le llena el alma como muchas veces se los he dicho, el chiste es ser honestas con nosotras mismas y pensar en un futuro (lejano pero no tanto) sin hijos, porque algún día va a llegar. Pensar en las cosas que nos hacen felices y saber que tenemos más opciones que sólo ser mamás sino que podemos combinarlo y tener una vida de pareja y profesional.

¿Ustedes que piensan? ¿Cómo han encontrado este balance entre la vida de mamá y la profesional? ¿A alguien más le pasó como a mi en donde creyeron que solo ser mamás iba a ser suficiente y resulto que no? Platíquenme en mis redes sociales o aquí abajo en los comentarios.

Besos,

Domenica

El primer viaje de papá

Young mother with baby on the beach

Hola niñas!

La verdad es que este post surgió a raíz de que mi esposo se fue de viaje por trabajo hoy y nos dejó solitos a Sebastián y a mí. ¿Y saben que? La sufrí horrible. Todo el día estuve de malas, me desquité espantoso con Sebastian, tuve cero paciencia con el y lo peor del caso es que pudo haber sido un día increíble de los dos.

Todo empezó en la madrugada cuando me desperté a darle de comer a mi gordito (El cual estoy super feliz de anunciar que ya duerme 10 horas, y creo que no duerme más porque se empapa diario de pipí HELP!) como a las 4 de la mañana le dí de comer y no se quiso quedar en su cuna así que lo pase a mi cama y nos dormimos un buen rato juntitos. Cuando mi esposo se despertó a las 5 de la mañana claro que estábamos en el quinto sueño y no nos pudimos despedir bien. Cuando nos despertamos los dos huevitos tibios como a las 7:30 hablamos 2 minutos por teléfono con papá porque ya iba a despegar su vuelo. Ahí empezó mi mal humor, a mi me encanta hablar con mi esposo a todas horas, de verdad no me canso de el. Y cuando no puedo les juro si me afecta.

A partir de ahí Sebastián no quería comer (Nursing Strike, hablo de esto en otro post) y mi paciencia se fue haciendo cada vez más corta. No quería dormir, no quería comer y lo peor es que sólo quería que lo apapachara porque el también extrañaba a papá. Me platicaba y se reía y a mi no me calentaba ni el sol. Así estuvimos todo el día hasta la tarde que se durmió como 4 horas seguidas mi chiquito y ni eso me dio gusto.

Al final del día ya medio que empezaba a tranquilizarme porque ya le tocaba el baño y es su parte favorita del día, todo iba super bien hasta que lo deje 2 segundos en la cama para checar el agua de la tina Y SE RESBALO HASTA EL SUELO. Gracias a dios no pasó nada y sólo fue el susto, se pegó un poco en una rodillita y la frente la tenía roja pero no le dolía la cabeza cuando la tocaba. En ese momento me solté a llorar porqué era la peor mamá del mundo y lo peor del caso es que el ni siquiera lloro. Se asusto un poco y si lloro pero en el momento en que lo cargue se calmo y empezó a platicarme como si nada hubiera pasado. Le hablé al pediatra y le conté lo que había pasado, por supuesto que después de la regañiza del siglo me dijo que no me preocupara que si no vomitaba y estaba tranquilo y lo veía normal no me angustiara. En ese momento salieron mi mamá y mi hermana disparadas a mi casa a ver si el bebé estaba bien y yo por supuesto que no podía de la angustia.

Para no hacer el cuento largo Sebastián estaba perfecto, ¿Y yo? Era un mar de lágrimas, me di cuenta que ya no era la misma persona de antes de tener a mi bebé. Que no podía dejar que porque mi esposo no estaba o no había hablado con él me desquitara con un chiquito que no tenía la culpa de nada. A veces las mamás también nos dejamos llevar por las emociones pero al final del día no podemos dejar que eso afecte a nuestros bebés.

Sebastian: prometo que el día de mañana cuando papá tenga que salir otra vez de viaje, va a ser un día super especial para los dos. Vamos a disfrutarlo como nunca y no voy a dejar que el que papá no este te vuelva a afectar. Te amo con todo lo que tengo en el cuerpo mi chiquito.

Y a ustedes, ¿Les ha pasado alguna vez? ¿Se han dejado llevar por las emociones tanto que la vida les tuvo que poner un hasta aquí?

Platíquenme aquí abajo o en mis redes sociales

Besos,

Domenica